El misterio de la Santísima Trinidad se hace cercanía y poesía en esta profunda adoración del cantautor católico Pablo Sanz. A través de una hermosa metáfora inspirada en la tradición de la Iglesia, la canción nos sumerge en la intimidad divina: el Padre es quien besa, el Hijo es el besado y el Espíritu Santo es ese mismo beso de amor puro. Lejos de ser un Dios lejano, se nos revela como una presencia viva y real que rompe las barreras del tiempo para habitar en nosotros, transformando nuestro corazón y enviándonos a ser portadores de ese mismo amor para sanar y abrazar a un mundo herido.

💬 Comentá: ¿En qué área de tu vida sentís hoy que necesitás que el Espíritu Santo venga a transformar tu corazón para parecerte más a Cristo? Dejá tu intención para que nos unamos en oración.

📢 Compartí: Enviáselo a alguien que esté necesitando un abrazo del alma o que se encuentre pasando por un momento de dolor, para recordarle que el amor de Dios nunca se aparta y siempre nos alcanza.