Desde la fe, esta melodía nos recuerda que existe un rincón sagrado e inviolable en nuestro interior reservado exclusivamente para el Creador. Es un canto de fidelidad y pertenencia, una caricia de gracia que nos confirma que fuimos creados por amor, ungidos con alegría y llamados a entregarle a Él todo nuestro ser como punto de partida y de llegada.
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Enviásela a esa persona que está buscando paz interior, o a un amigo que necesite recordar el amor incondicional y fiel que Dios tiene reservado para su vida.
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¿Sentís que tu corazón encuentra su descanso en Dios? Dejanos tu reflexión o tu intención de oración para que juntos recemos por las vocaciones y el compromiso con el Señor.